Los motivos por el que las medallas de Río 2016 son las mejores de la historia olímpica

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Las medallas de los Juegos Olímpicos de Río 2016 son especiales por varios motivos. Su construcción ha tenido como ejes la sostenibilidad y la accesibilidad.


Durante los Juegos Olímpicos de Río 2016 habrá mil pequeños detalles que pasarán a la historia. Uno de los que resultan menos evidentes pero están en el núcleo y el alma olímpicos está en el interior de las medallas, que en el caso de las empleadas en esta edición sí tienen algo de especial. Sobre todo, las de oro.

Las medallas de oro que se entregan en Río 2016 han de tener, como mínimo, seis gramos de oro de veinticuatro quilates. Esto, para unas medallas de medio kilo -que junto a sus 85 milímetros de diámetro las convierten en las más grandes y pesadas de la historia olímpica-, supone tan sólo un 1,2% de su peso total. Al menos. El resto del peso se lo reparten la plata, con un 92% del peso aproximadamente, y el cobre, con un 6% también aproximado.

Así, cada medalla de oro tiene un valor, únicamente en base a su composición de entre 500 y 600 dólares, si bien el valor intrínseco que tienen por su carácter olímpico hace que esta cantidad se dispare. Las medallas que provienen de disciplinas menos populares y atletas menos conocidos pueden alcanzar los 10.000 dólares aproximados en el caso de que acaben siendo vendidas.

Si hablamos de disciplinas más reconocidas y deportistas de alta fama, el precio sube exponencialmente. Y si además tienen un valor histórico, la cantidad puede llegar a los 1,5 millones de dólares, como las cuatro medallas de oro de Jesse Owens vendidas en 2013, que fueron conquistadas en Berlín 1936.


Más allá del dinero: inclusión y ecologismo en las medallas

Volvamos a Río. Sus medallas fueron fabricadas por la Casa de la Moneda de Brasil, y para su construcción y presentación se ha tenido en cuenta la accesibilidad y la sostenibilidad. Incluso desde la propia caja que las contiene, que está hecha en madera con un sello del Consejo de Protección de los Bosques, lo cual certifica que el material procede de bosques que cumplen los criterios de sostenibilidad. La mayoría proviene zonas indígenas de la Amazonia.


Algo similar se hizo con el oro de las medallas: únicamente se ha empleado el obtenido sin que se haya hecho uso de mercurio. Además, una tercera parte de las medallas de plata y bronce proviene de materiales reciclados, como espejos y placas de rayos X, al igual que la mitad del plástico de sus cintas, que proviene de botellas. Las de plata quedan con un valor de unos 260 dólares.

En el caso de las medallas paralímpicas, también se ha pensado en la accesibilidad: hacen ruido al agitarlas gracias a una pequeña bola de acero contenida en el centro de la medalla. Además, es un ruido que les "dice" si es de oro, plata o bronce en base al volumen que generen. Esto, por supuesto, convive con un mensaje rotulado en braille en el cuerpo de la medalla.
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